España ha sido una nación pionera en muchas cuestiones que hoy son cotidianas, y que nos parecen que siempre hubieran estado ahí. Las Cortes del reino de León fueron, por ejemplo,la cuna en 1188 del parlamentarismo, también lo fue España del derecho internacional y de los derechos humanos con la labor desarrollada por Francisco de Vitoria, oespañola fue la primera expedición intercontinental que posibilitó la exitosavacunación de la viruela con Balmis. Pero en este caso, vamos a tratar la profesionalización del ejército. Los tercios españoles son por derecho, los que se conciben como la primeramilicia europea compuesta por voluntarios, no por levas forzosas, como era común en los demás países de la época. Aunque hay importantes antecedentes en las novedadesmilitares introducidas por el montillano, Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, los tercios son oficialmente creados en tiempos del emperador Carlos. En sus ordenanzas quedaba organizado este moderno ejército en tres tercios, el del reino de Sicilia, el de Lombardía y el de Nápoles. Es dudoso el origen del término “tercio”, y hay varias teorías que tratan de explicarlo, pero lo que sí tenemos claro es que no eran unidades de combate, sino que se atenía a un concepto administrativo, es decir, una serie de compañías que atendían a un único mando sin importar la zona geográfica en la que desarrollaban su labor. La gran novedad que supuso este cuerpo, fue la eficiente formacióncompuesta de piqueros escoltados por el fuego de los arcabuceros. Eran hombres arriesgados y valerosos, que pasearon suhonor y fama de invictos por toda Europa,algo que nunca estuvo pagado como hubiera sido debido. Percibían por su labor una soldada, pero como es ampliamente sabido, llegaba cuando llegaba, y aquel salario se completaba con el derecho a despojar a los enemigos caídos, algo que solían hacer los pajes que los acompañaban, ya que estaba terminantemente prohibido hacerlo los guerreros durante la pugna. Los pertrechos de los soldados eran responsabilidad suya, tanto la adquisición como el cuidado, pues de ellodependía su vida. En el caso de los arcabuceros, la pólvora que usaban corría de su bolsillo, por lo que la atesoraban y sólo disparaban cuando se veía muy claro que el proyectil se posaría en cuerpo ajeno. Pero había ocasiones, sobre todo en asedios o batallas muy relevantes, cuando esa preciada pólvora corría a cargo de las arcas reales, y en esos momentos no había miedo a disparar alegremente.
El pasado 8 de marzo era aprobado por el Consejo de Ministros, el “plan estratégico para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres”. Para llevarlo a cabo, se destinarán desde el 2022 al año 2025, en cifras redondas, 21.000 millones de euros, de los que sus defensores más acérrimos estiman que el 91% se destinará a algo tan indefinido como “economía para la vida y reparto justo de la riqueza”. Si la pretendida política para la igualdad entre sexos, y el reparto justo de la riqueza por separado, ya nos han costadobastantes millones, y un nulo o nefasto resultado. Ahora, con esta extraña mezcolanza de conceptos, imaginamos que el resultado no va a ser mucho más barato ni provechoso, al menos para los ciudadanos, que somos los que lo pagamos con impuestosy nuestro trabajo, en unos tiempos inciertos para malgastar el erario público. Hace unos días el lehendakari Urkullu, que de otra cosa los del PNV no sabrán pero de números sí, decía que las circunstancias bélicas en Europaestán generando una economía de guerra. Desde luego, el presidente de la región vasca acertaba plenamente en su análisis de la situación actual, que dibujaba con una falta de materias primas básicas, que se suman a una emergencia energética que apremia a relajar los tiempos previstos para la transiciónecológica. Cuando un nacionalista piensa en economía de guerra, no se le pasa por la mente hacer recorte alguno en las cuentas de sus cuentos, y por eso, por ejemplo,pretenden someter a los niños rescatados de la guerra de Ucrania, a otra de la que ellos son artífices, la guerra de la inmersión lingüística, que nos cuesta miles de euros a los mismos que vamos a pagar esos 21.000 millones en hembrismo. Cada loco con su tema, el gobierno con la igualdad, y los nacionalistas con lo suyo. Un presupuesto en manos de estos políticos, es equiparable a ver venir hacia nosotros un mono con dos pistolas, cuyos tiros no los van a pagar con su dinero, sino que, como aquellos soldados de los tercios, sin preocuparse del gasto,disparaban con pólvora del rey.