Cantoría se viste de gala con su espectacular iluminación navideña, un despliegue que combina tradición y modernidad, fe y fiesta. La luz de la Navidad no solo ilumina nuestras calles, sino también nuestros corazones, uniendo a quienes ven estas fechas desde una perspectiva religiosa con quienes las celebran como un momento de alegría y convivencia.
Al caer la tarde, las luces se encienden y transforman nuestro pueblo en un escenario de ensueño. Es un recordatorio visual de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una luz al final del túnel.
Es cierto que llevamos años con las mismas luces y decoraciones: ni los Reyes Magos, ni el Belén, ni Papá Noel o el típico muñeco de nieve han hecho acto de presencia con nuevas propuestas. Sin embargo, la esencia sigue intacta. Las luces cumplen con su propósito de embellecer las calles y avivar el espíritu navideño.
La Navidad en Cantoría es una celebración que nos une, y aunque las decoraciones puedan parecer repetitivas, el verdadero espectáculo está en los ojos de quienes las contemplan. Gracias a estas luces, nuestras noches se llenan de calidez y color, recordándonos que la magia de estas fechas no está en lo material, sino en la ilusión que compartimos. Cantoría brilla, y con ella, brillamos todos. ¡Felices fiestas!