se le acabó el chollo al Ayuntamiento de Cantoria” y a otros

Estar empadronado en un municipio donde no resides puede acarrear multas de hasta 150 euros: “Se le acabó el chollo al Ayuntamiento de Cantoria”

En España, según lo dispuesto en el Real Decreto 1690/1986, todos los ciudadanos deben estar empadronados en el municipio en el que residen habitualmente. Sin embargo, esta normativa, aparentemente clara, ha generado un sinfín de irregularidades en algunos municipios, donde la inscripción de personas que no residen realmente se ha utilizado para inflar censos de manera artificial. Esto puede otorgar ventajas políticas o económicas a ciertas administraciones locales.

El caso de Cantoria, en la comarca del Almanzora, no es ajeno a esta problemática. En este municipio, como en otros similares, los padrones han crecido de forma cuestionable en los últimos años. Ahora, con la posibilidad de multas de hasta 150 euros por empadronamientos fraudulentos, consistorios que pudieran haberse beneficiado de esta práctica.

Las sanciones

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha reforzado la normativa, recordando que estar empadronado en un municipio distinto al de residencia habitual puede considerarse una infracción grave. Las multas van desde 3 euros en municipios pequeños hasta los 150 euros en localidades más grandes, como aquellas con más de 500.000 habitantes.

Para los Ayuntamientos, esta medida también supone un golpe. Algunos municipios han recurrido al empadronamiento de residentes ficticios con fines políticos o económicos, como la obtención de subvenciones estatales ligadas al número de habitantes.

¿Por qué es importante esta medida?

Además de evitar fraudes, esta normativa busca garantizar que los recursos públicos se asignen correctamente. Los datos del padrón afectan la financiación de los municipios, la distribución de servicios sanitarios, educativos y sociales, y hasta la representación política en elecciones locales.

En Cantoria, donde la población oficial ha crecido cercana en las elecciones muy considerablemente en los últimos años, esta nueva normativa pone en jaque prácticas que habrían pasado desapercibidas hasta ahora. Si bien el consistorio local no ha sido señalado directamente por irregularidades, la aplicación de multas podría disuadir a los ciudadanos de empadronarse sin residir realmente. Como señala un vecino: “Es hora de que el padrón refleje la realidad; no podemos seguir haciendo la vista gorda”.

El fin de este “chollo” para algunos municipios también podría sentar un precedente positivo, generando más transparencia y una distribución más justa de recursos. Mientras tanto, para los vecinos, el mensaje es claro: es obligatorio estar empadronado en el lugar donde realmente se vive, y no cumplir con esta norma puede salir caro.

Salir de la versión móvil