CANTORIA: UN AYUNTAMIENTO PARA UNOS POCOS

Las fiestas de un pueblo deberían ser un símbolo de unión, un momento en el que las diferencias políticas se dejan a un lado para celebrar la identidad común. Pero en Cantoria, una vez más, el Ayuntamiento ha demostrado que gobierna solo para sus afines, utilizando los actos públicos como herramientas de propaganda partidista y excluyendo a quienes no forman parte de su red clientelar.

El descaro con el que se manejan las imágenes oficiales de los eventos es una muestra más de esta actitud sectaria. ¿Qué clase de institución pública actúa como un grupo de fanáticos de las redes sociales, seleccionando qué imágenes mostrar según la conveniencia política? Es indignante ver cómo se oculta la presencia de la oposición en actos públicos, como si no existieran, como si no representaran también a una parte del pueblo. Pero lo peor de todo no es la manipulación de una simple fotografía, sino lo que esta actitud refleja: una forma de gobernar basada en el amiguismo, el sectarismo y la exclusión.

Quien gobierna Cantoria parece olvidar que lo hace para todos, no solo para su círculo de “barriga agradecida”. La política local no debería ser un patio de colegio donde se premia solo a los incondicionales y se castiga a quienes no comulgan con el partido en el poder. Un Ayuntamiento no es una peña privada, ni un club de amigos, ni una agencia de publicidad de un solo color. Es la casa de todos los vecinos, y cada uno de ellos merece el mismo respeto, haya votado lo que haya votado.

Los cantorianos no merecen un Ayuntamiento que utiliza las instituciones como un cortijo particular. No merecen unos dirigentes que se comportan como “yonkis de la fotografía”, obsesionados con vender su imagen mientras ignoran el deber más básico de cualquier gobierno: representar a todos, sin distinción.

Pero no nos equivoquemos. Por mucho que intenten invisibilizar a quienes no les bailan el agua, la realidad es tozuda. El poder es efímero, las fotos se olvidan, pero el desprecio a la democracia y a la pluralidad de un pueblo no se borra tan fácilmente. Cantoria no es de un partido, es de su gente. Y más pronto que tarde, esa gente se cansará de ser tratada como ciudadanos de segunda en su propia casa.

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